Se me pasan entre clases de epistemología, estructuralismo y escuelas teóricas.
También hay frecuentes visitas al banco y a la biblioteca.
En algunos momentos me escapo a un lugar donde no necesito más que una botella de ron y dejo pasar las horas y los días, escuchando canciones de los Tigres del Norte o la Sonora Santanera.
Paso muchas horas entre filas interminables de coches. A veces el tráfico es imposible de esquivar y trayectos que deberían durar 15 minutos se prolongan durante 2 horas.
Mi gusto por el cine y los libros está momentáneamente postergado. Leer tantas palabras podría provocar confunsión en mis discursos académicos.
¿Qué tal que mientras intente hacer un ensayo sobre Lévi-Strauss o el parentesco de Morgan, termino contando una historia sobre Vargas Llosa o Roberto Bolaño?
Necesito tiempo y espacio. Necesito alcohol.
Tribus y territorios académicos Tony Becher
Hace 5 semanas





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