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Yo también quiero un anillo de luna.

Voy a romper las ventanas.

Hay cosas en la vida que sólo podemos entender después de haber vivido una relación tormentosa y disfuncional. Por ejemplo la película "Eternal sunshine of the spotless mind". Ya sé que es super cliché, pero vamos, es buenísima y a más de un inocente le ha sacado su Magdalena interna.
Así mismo, mi gusto recién adquirido por la siguiente canción describe mi profundo conocimiento sobre situaciones incómodas, sobre querer estar con alguien y no poder hacerlo. Sobre necesitar a una persona para ser feliz e infeliz al mismo tiempo. Sobre no saber decir adiós.

Cuatro mil días después de aquel año obcecado
detecto que al fin te dignaste
a cumplir con la cita inaudible,
y me alegro, y me enfado a la vez.

Después de estudiar con cuidado este caso
ejerciendo a la vez de fiscal y abogado,
de juez imparcial,
sentencio lo nuestro
diciendo que el fallo más grande
pasó por guardar
solamente los días más gratos
y olvidar los demás.

Mirarte de frente.
Admito en voz alta
que no pocas veces he sido tentado
en coger mi esperanza
y lanzarla sin más a la fosa común
donde yacen los sueños
que nos diferencian.

Tal vez ¿has pensado en renunciar?
Yo aún no.

Hada helada en vuelo inerte,
tú nunca cambiarás,
hada helada en vuelo inerte,
tú nunca caerás.

Tal vez ¿has pensado en crecer más?
¡Más no!
Tal vez ¿te conseguiste equilibrar?
Yo aún no.
Vamos a correr el gran sprint final
y al cruzar la línea los dos ganarán.

Voy a romper las ventanas
para que lluevan cristales,
ven a romper las ventanas,
ven a gritar como antes,
ven a romper las ventanas
y hacer del caos un arte,
voy a romper tus ventanas
y voy a entrar como el aire.

Love of Lesbian

23/IV/1981

María,
mi amada esposa, obsequio
este presente para compartir
contigo hasta el último pensamiento
y así ser los dos
uno sólo y ser un solo corazón.

Te ama, D.