Me comunico con Él de manera muy peculiar. La gente va por la vida pensando que la comunicación es un proceso sincrónico, es decir, escuchar, interpretar, responder; tan al estilo Peirceano que no me detendré a explicar triángulos y cosas. El caso es que desde que se fue, he interpretado tal vez de manera tardía algunos mensajes que me dejó mientras vivía. Por ejemplo, cuando yo tenía escasos dos o tres años, él volvía a casa para comer, no sin antes tener una sesión de canto y baile conmigo al ritmo de cualquier canción de los Beatles. Por eso, cada vez que los escucho pienso en él. Cuando estuvo enfermo, claro, tomé "Hey, Jude" como bandera. Pero lo que pasó y me hizo publicarlo en diferentes redes fue el hecho de que cuando fui al hospital a despedirme de él, iba caminando por el pasillo que lleva hasta la zona de urgencias, y al pasar por el escritorio de las enfermeras escuché en la radio "Hey, Jude". Antes de llegar hasta su cama sabía que no lo volvería a ver. Le dije cuanto lo amaba, lo besé, le dije que descansara, porque todo estaría bien. No me miró. No me pude ir así. Ahora que recapitulo las cosas, en ese momento lo cambiaron de cama y lo rodeaban varios doctores, que intentaban "conectarlo" a una máquina. Le hablé más fuerte, lo tomé del brazo y le dije: "Papá, aquí estoy". Débilmente me miró, con sus ojos amarillentos. Sentí que me dijo adiós. Ya no lo volví a ver. Luego, el otro día, abrí su correo, me sentía mal, triste, enojada. Se me ocurrió voltear a ver la ventana del gtalk y vi que su mensaje era "Mucho ánimo". También, hace poco me sentía agobiada, con miedo de tomar una decisión. Releí el correo que me mandó Adriana cuando murió. En él me decía "te comento que seas fuerte, decidida y con carácter, cualidades que tu papá siempre se sintió orgulloso de ti", y ya no sentí más miedo, ni ansiedad, sólo ganas de ser yo de nuevo. Todos lo recuerdan con mucho cariño, con amor, siempre generó grandes afectos, pero sin duda, es en mí en quien vive con más fuerza. Cada vez que me preguntan "¿Cómo estás?" no sé como explicarles lo que es perder a la persona que más has amado, que más amarás, y también a quien más te amó. En estos días reflexionaba mi costumbre de recordarlo religiosamente, a las 10:00 a.m., justo cuando Iván sale hacia el trabajo. Siempre era la hora en la que me llamaba, me contaba lo que haría en el día, si iba caminando a comprar un pan, o me preguntaba si había desayunado. Lo extraño, a veces de manera insoportable. Pero sus mensajes, lo que hizo durante toda su vida quedó como una especie de impresión, y esos signos me van llegando paulatinamente, según mis ánimos, mis situaciones, mis conflictos. Como dijo mi hermano, mi papá dedicó su vida a construir un mejor mundo con sonrisas. ¿Cómo estará él? Pensando en mí. Eso lo sé.
Tribus y territorios académicos Tony Becher
Hace 4 semanas





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